lunes, 24 de junio de 2013

Cable del amor

Te esperaba en la misma banca de siempre, esa afuera de tu liceo en Providencia. Esperaba nerviosa el momento en que te acercaras a mí, como lo habías hecho por los últimos tres años, donde me saludabas de golpe y luego me besabas los labios. Luego te vi venir, con el mismo paso de siempre y mi corazón se aceleró. – Hola, acá está tu cable USB, es lo último que encontré en mi casa, que tengas una excelente vida, chao- Y nunca más te volví a ver.

Gas

Caminaba con una amiga por Lastarria cuando nos atacó una feria de objetos usados. Mi amiga, abrumada por la idea de que aquellas cosas fuesen de algún personaje famoso y nunca lo supiéramos, agarró lo primero que encontró y preguntó ¿Señor y esta cosa tan extraña que es? – No lo sé, estoy seguro de que es gas comprimido para bebidas- Al otro día el titular del diario contaba como había sucedido el ataque terrorista a la Moneda. – Según información extra oficial la acusada no dejó de hablar en todo el juicio sobre vino espumante y objetos usados en ferias Santiaguinas.

domingo, 16 de junio de 2013

YA BASTA.

¿Qué es esta violencia indiscutible que mancha de sangre ideales de justicia? ¿Una mala broma?, como es posible que se llegue a tales términos asquerosos cuando lo que se pide es para todos. No lo entiendo, y muchos ni siquiera entienden nada. Quizás hasta yo misma no entienda la totalidad de esta tragedia, pero al pensar no me cabe en la cabeza tanto egoísmo, tantos problemas.

Lo que se pide es claro, justo y necesario. Lo que se pide puede llegar a un buen acuerdo, puede arreglarse, puede mejorar. Entonces no entiendo porque nadie está dispuesto a transar, bajo ninguna circunstancia.
Somos jóvenes, con ideales  e inseguridades. Con ganas de un cambio y con pocos recursos para lograrlo. Nuestras armas son pocas, métodos de presión, demostraciones artísticas, lienzos y gritos de esperanza. ¿Que más se puede hacer? ¿Qué más quieren que hagamos? Las órdenes de desalojo son la destrucción de nuestra manifestación, cada lumazo quiebra un poco la ilusión del estudiante, cada cabeza rota desecha un rastro de lo poco que podemos hacer frente a la gente con poder. Yo me pregunto qué más se puede hacer, cuando van a transar, cuando van a ponerse en el lugar de uno y tomarnos en cuenta. Que cuesta, todos deberían poder entenderlo, nadie debería estar en contra de un movimiento tan  lindo y sincero, entonces me repito, ¿Qué más puedo hacer? Voy a tocarles el timbre a ver si  se sientan conmigo en algún sillón a discutir este tema, les ruego afuera de su reja y les muestro mis sentimientos, mi verdad. Eso no va a pasar, porque ellos están allá lejos en su felicidad propia, mientras la sangre es derramada en vano en la casa central de la Chile y en las calles del centro.

Y me ahogo pensando, ¿Qué estará pasando por la mente de los que mandan  a carabineros a desalojar y a destruir todo lo que el movimiento estudiantil ha logrado?¿No quisieran ellos también poder mejorar la educación?, ¿ No quisieran ellos que Chile fuese un país más igualitario? Son cosas que mal no le hacen a nadie, y no entiendo, sigo sin entender.

No nos dejan manifestarnos en paz, no ofrecen ninguna ayuda ni solución, no se nos unen, no entienden, no lo ven, no lo sienten, pero ¿Por qué no? Me da rabia, me da impotencia, es tan fácil, y si no es tan fácil algo siempre se puede hacer, pero ni eso, porque no están dispuestos a transar, nunca, entonces no tengo opción y ahora entiendo algo, nosotros tampoco vamos a transar.


La violencia es protagonista oscura de esta manifestación sincera, yo no quiero, nadie quiere. Pienso en una opción y veo millones de caras convencidas por un mismo fin, una marcha llena de esperanza. Pero allí esta, otra vez, sin disposición de hacer nada y con fuerzas especiales haciendo de todo.  Esto está al revés. Basta